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Prostitución legalizada

septiembre 24, 2021

EVELYN ROCHEL, La prostitución legalizada

¿Debería legalizarse la prostitución en España?

Es el debate que nunca se cierra. Cada legislatura lo pone sobre la mesa, cada partido tiene su postura, y mientras tanto las trabajadoras sexuales en España siguen operando sin derechos laborales, sin cotización y sin protección legal real.

Los argumentos a favor

Regular la prostitución permitiría a las trabajadoras cotizar a la Seguridad Social, acceder a prestaciones sanitarias y de desempleo, y trabajar bajo condiciones laborales dignas. Países como Alemania, Holanda y Nueva Zelanda ya lo han hecho con resultados diversos pero generalmente positivos para las profesionales.

La regulación también facilitaría la persecución real de la trata, al separar claramente la actividad voluntaria de la explotación. Actualmente, la zona gris dificulta distinguir entre ambas.

Los argumentos en contra

El modelo abolicionista — adoptado por Francia y Suecia — penaliza al cliente con la idea de reducir la demanda. Sus defensores argumentan que legalizar normaliza una práctica que consideran inherentemente desigual.

Los datos del modelo nórdico son ambiguos: la prostitución visible ha disminuido pero la actividad se ha desplazado a internet y a pisos privados, dificultando el control.

La realidad en Madrid

Mientras el debate político continúa, las escorts de Madrid trabajan. Paulina y Sophie son profesionales que han elegido esta actividad libremente y la ejercen con responsabilidad. Pagan alquiler, compran en el súper, van al médico, declaran lo que pueden dentro del marco fiscal disponible.

Lo que les falta no es voluntad de cumplir sino un sistema que les permita hacerlo en condiciones justas.

El futuro

Tarde o temprano España tendrá que tomar una decisión. Regulación completa, abolición, o una tercera vía intermedia. Mientras tanto, plataformas serias como la nuestra o directorios nacionales como chicasindependientes.es intentan aportar transparencia y seguridad a un sector que lo necesita.

Lo que no debería tardar más es el reconocimiento de que las personas que ejercen voluntariamente merecen derechos, protección y respeto.